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lunes, 1 de febrero de 2016

Parabola corta 3: La chica del kimono de seda


Un día Ganzan y Ekido se encontraban caminando por un sendero sucio. Estaba lloviendo a cántaros. Al acercarse a la orilla de un río, encontraron a una chica en un kimono de seda que no podía cruzar el embravecido río. La chica era hermosa.
 
— Vamos, muchacha —dijo Ganzan inmediatemente-. La tomó en sus brazos y la llevó hacia la otra orilla.
 
Ekido no retomó la conversación y guardó silencio hasta la noche cuando llegaron a un templo. Ya no podía aguantar y enunció:
 
— Nosotros, los monjes, no debemos acercanos a las mujeres, y mucho menos si son tan jóvenes y hermosas, ¡pues es peligroso! ¿Por qué lo hiciste?
 
— Dejé a la chica allá, en el otro lado del río —contestó Ganzan— y tú la sigues cargando.

Fuentes: Moodrost

Parabola corta 2. El maestro Nasreddin y beduinos sedientos de sangre


— Cuando estuve en un desierto, —dijo una vez el maestro Nasreddin— hice que corriera una estampida de beduinos temerosos sedientos de sangre.
— ¿Cómo lo hizo, maestro?
— Muy fácil. Simplemente me eché a correr y corrieron para atraparme.

Parabola corta 1: Puente magico



Un campesino iba caminando con su hijo. El niño le estaba narrando algo a su padre, pero a la vez le decía mentiras. El campesino se percató de que su hijo lo estaba engañando. Entonces dijo:
 
— Ahora, hijito, nos estamos acercando a un puente. No es un puente ordinario, es mágico: se derrumba bajo aquellos que dicen mentiras.
 
El hijo se asustó y le confesó a su padre haberlo engañado.
El campesino y su niño entraron al puente, y de pronto se escuchó un tremendo ruido y el puente se cayó.
 
— Bueno, te engañé -aceptó el campesino cuando salieron del agua a las orillas-. Los puentes mágicos no existen.

sábado, 30 de enero de 2016

Educación para la paz: Escuelas Construyendo Paz


Construyendo Paz

Educación para la paz: Escuelas Construyendo Paz

En 2014, jóvenes y adolescentes de México, Perú, Guatemala, Honduras y Bolivia se reunieron para el 1er Encuentro de Escuelas Construyendo Paz, programa de Save the Children que busca generar una cultura de paz ante contextos adversos.

martes, 26 de enero de 2016

Obsesión

La anorexia y la bulimia son graves trastornos de la alimentación que en la actualidad afecta a una gran cantidad de jóvenes.
El anoréxico tiene apetito pero su miedo a engordar inhibe su necesidad de comer, mientras el bulímico tiene grandes atracones de comida y luego vomita porque se siente culpable por haber comido, llegando también a consumir gran cantidad de laxantes.
El anoréxico pretende vivir sin comer, culpa a los padres de su condición y siente un gran vacío de afecto.

Suelen provenir de familias disfuncionales, con padres separados o con problemas graves de relación, donde la comunicación es nula.

Los padres suelen no darse cuenta de este problema hasta que la situación se hace evidente y se hace necesaria la consulta.

Esta enfermedad se manifiesta con pérdida de peso, fatiga, ausencia de menstruación, tristeza, cambios en el cabello y hasta osteoporosis.

Es una patología propia de esta época en que los jóvenes y también los adultos le rinden culto al cuerpo y ese afán de perfección los lleva a compararse con otros y les distorsiona la percepción del propio cuerpo.

Angélica tiene 29 años y pesa 25 kilos, sin embargo cuando se mira al espejo dice que está gorda. Hace ocho años que está en tratamiento pero aún no ha tomado conciencia de que está enferma y de que su curación depende de aceptarse a sí misma como es y de su firme deseo de curarse.

Mientras tanto continuará sufriendo por la comida y vomitando para no engordar.

Su historia personal revela que los familiares fueron los primeros en señalarle su exceso de peso; y luego la crítica y las burlas se extendieron a sus compañeros y amigos.

De esta manera llegó a convencerse que solamente teniendo un cuerpo delgado será aceptada.
Más allá del problema alimenticio, estas personas tienen un conflicto interno más profundo y una dificultad para crecer y ser un adulto responsable con la capacidad para tolerar la crítica y enfrentar la realidad como es.

A pesar de los esfuerzos que hacen para ser aceptados, su actitud los aleja aún más de los demás y terminan aislados y solos.

El anoréxico elude el verdadero conflicto y se concentra en la comida, que es su peor enemigo y se convierte en una obsesión.

Se compara con los otros y cree que cuando tenga el cuerpo que desea será querido y podrá por fin ser feliz.

Sin embargo, la distorsión que tienen de su propio cuerpo hace que siempre se vea gordo, aún cuando su apariencia haya llegado al límite de la delgadez; porque esa imagen fantaseada es la que cree que los otros tienen de él.

La anorexia es una enfermedad que sufren más las mujeres que los hombres en una proporción de 10 a 1, mientras que en la bulimia la proporción es de 4 a 1.

Esta patología tiene un alto índice de mortalidad, por suicidio o inanición, sin embargo el 50% de los anoréxicos y el 60% de los bulímicos finalmente pueden salir a flote; aunque su temor a engordar puede demorar en desaparecer.

En Argentina se registra el mayor índice de anoréxicos del mundo y en México en la actualidad, esta enfermedad muestra un crecimiento de un 700%.

Fuente: Documental de Natgeo, “La obsesión del cuerpo”


La fobia


Las Fobias II
La fobia es el miedo patológico. 
El miedo es una emoción normal frente al peligro real o imaginario. Es una defensa natural que resguarda al organismo frente a las agresiones del medio que pueden atentar contra su integridad.
El miedo básico normal es el miedo a lo desconocido y casi todos los miedos se relacionan con la desaparición física, o sea a la muerte.

Entre el miedo normal y el patológico existe una diferencia de grado y de significado.
Una fobia es un miedo no racional, ilógico, a algo que normalmente no produce ningún temor, pero que en una fobia tiene significado simbólico.

Cuando el miedo se instala en los niños, pueden haber influenciado experiencias traumáticas. En estos casos hay que generar confianza en los elementos fóbicos para lograr una desensibilización, enseñándoles a conocer mejor el objeto de la fobia para enfrentarla.

En los adultos puede suceder también que un suceso lo suficientemente atemorizante pueda dejar una huella de temor exagerado antes circunstancias posteriores que puedan sugerir su repetición.

El miedo real de una fobia es el miedo a perder el control, característico en las personalidades obsesivas, que son quienes en general la sufren.

Este tipo de personalidad tiene un comportamiento en permanente desafío, debido principalmente a su necesidad de autoafirmación y autovaloración que lo obliga a una exigencia extrema.
La rigidez del pensamiento en estos casos, no admite grises y su ley es el todo o nada, controlando todo a su alrededor y viviendo esclavos de los relojes y las agendas.
La creencia es que todo está en sus manos y la omnipotencia los hace subestimar a los demás en quienes no confían.

Las reacciones al miedo pueden ser: la huida o la paralización. 

Los fóbicos huyen para adelante, no pueden perder tiempo ni estar ocioso y tampoco les resulta fácil estar solo.

La actividad se convierte en un fin en si misma.

Las fobias se proyectan en un objeto externo cuando en realidad es algo interno; es el miedo a los impulsos, a la propia agresividad y a los instintos, cuando son vividos como peligrosos y destructivos.

Estas personalidades suelen responder a los tratamientos en forma favorable.
Las fobias encubren una depresión. Es un mecanismo de defensa para no caer en una depresión.
Lo esencial del tratamiento es el ejercicio de conductas contrafóbicas, o sea hacer aquello que se teme hasta lograr la desensibilización.

Por ejemplo, si se teme a los ascensores, nunca subir por las escaleras y si el miedo es a los animales, tener una mascota.

Conocer bien a fondo el objeto fóbico también disminuye el temor, aunque no siempre representa el objeto real que en verdad se teme, la causa primaria de la fobia
Por eso estos recursos no resultan suficientes. Es necesario descubrir el problema subyacente, ya que si no se profundiza, el sujeto puede llegar a trasladar su fobia a otro objeto.

“Tengo miedo de entrar o salir, de ir o venir, de gozar o sufrir, pero sé que en el fondo, tengo miedo a morir.”


Los temas fóbicos más frecuentes se refieren a la fobia del espacio. Se manifiesta en el miedo de salir o angustia de las calles, en el miedo a los espacios descubiertos (agarafobia), en el miedo de los espacios cerrados (claustrofobia).

Otras categorías de fobias se refieren al miedo social, a los animales chicos o grandes, etc.; y todos los síntomas se relacionan con la visualización de los objetos específicos que se temen.
La posición neurótica es siempre la misma: desplazar la angustia con un pretexto. Los signos son muy diversos para precisamente desorientar al sujeto y hacerle soportar la situación de angustia real.

La persona fóbica busca seguridad y una forma de obtenerla es mantenerse en la rutina que es lo que le da tranquilidad; sin cambiar nada de su entorno, realizando rituales y algunos, evitando estar solos. Se relaciona también con las conductas supersticiosas.

Lee todo en: Las Fobias | La guía de Psicología http://psicologia.laguia2000.com/general/las-fobias#ixzz3yPQByxR2

lunes, 25 de enero de 2016

5 heridas emocionales de la infancia.

5 heridas emocionales de la infancia que persisten cuando somos adultos


Los problemas vividos en la infancia vaticinan cómo será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos. Además, estos pueden influir significativamente en como nuestros niños de hoy actuarán mañana y en como nosotros, por otro lado, afrontaremos las adversidades.
Así, de alguna forma, a partir de estas 5 heridas emocionales o experiencias dolorosas de la infancia, conformaremos una parte de nuestra personalidad. Veamos a continuación cuáles son nuestras heridas definidas por Lisa Bourbeau….

1- El miedo al abandono

 
La soledad es el peor enemigo de quien vivió el abandono en su infancia. Habrá una constante vigilancia hacia esta carencia, lo que ocasionará que quien la haya padecido abandone a sus parejas y a sus proyectos de forma temprana, por temor a ser ella la abandonada. Sería algo así como “te dejo antes de que tú me dejes a mí”, “nadie me apoya, no estoy dispuesto a soportar esto”, “si te vas, no vuelvas…”.
Las personas que han tenido experiencias de abandono en la infancia, tendrán que trabajar su miedo a la soledad, su temor a ser rechazadas y las barreras invisibles al contacto físico.
La herida causada por el abandono no es fácil de curar. Así, tú mismo serás consciente de que ha comenzado a cicatrizar cuando el temor a los momentos de soledad desaparezca y en ellos empiece a fluir un diálogo interior positivo y esperanzador.
 

2- El miedo al rechazo

 
Es una herida muy profunda, pues implica el rechazo de nuestro interior. Con interior nos referimos a nuestras vivencias, a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos.
En su aparición pueden influir múltiples factores, tales como el rechazo de los progenitores, de la familia o de los iguales. Genera pensamientos de rechazo, de no ser deseado y de descalificación hacia uno mismo. 

La persona que padece esta dolorosa experiencia no se siente merecedora de afecto ni de comprensión y se aísla en su vacío interior por el miedo de ser rechazado. Es probable que, si hemos sufrido esto en nuestra infancia, seamos personas huidizas. Por lo que debemos de trabajar nuestros temores, nuestros miedos internos y esas situaciones que nos generan pánico.
Si es tu caso, ocúpate de tu lugar, de arriesgar y de tomar decisiones por ti mismo. Cada vez te molestará menos que la gente se aleje y no te tomarás como algo personal que se olviden de ti en algún momento.

3- La humillación

 
Esta herida se genera cuando en su momento sentimos que los demás nos desaprueban y nos critican. Podemos generar estos problemas en nuestros niños diciéndoles que son torpes, malos o unos pesados, así como aireando sus problemas ante los demás; esto destruye la autoestima infantil.
El tipo de personalidad que se genera con frecuencia es una personalidad dependiente. Además, podemos haber aprendido a ser “tiranos” y egoístas como un mecanismo de defensa, e incluso a humillar a los demás como escudo protector.
Haber sufrido este tipo de experiencias requiere que trabajemos nuestra independencia, nuestra libertad, la comprensión de nuestras necesidades y temores, así como nuestras prioridades.

4- La traición o el miedo a confiar

 
Surge cuando el niño se ha sentido traicionado por alguno de sus padres principalmente, no cumpliendo sus promesas. Esto genera una desconfianza que se puede transformar en envidia y otros sentimientos negativos, por no sentirse merecedor de lo prometido y de lo que otros tienen.
Haber padecido estos problemas en la infancia construye personas controladoras y que quieren tenerlo todo atado y reatado. Si has padecido estos problemas en la infancia, es probable que sientas la necesidad de ejercer cierto control sobre los demás, lo que frecuentemente se justifica con un carácter fuerte.
Estas personas suelen confirmar sus errores por su forma de actuar. Requiere trabajar la paciencia, la tolerancia y el saber vivir, así como aprender a estar solo y a delegar responsabilidades.

 

5- La injusticia

 
Se origina en un entorno en el que los cuidadores principales son fríos y autoritarios. En la infancia, una exigencia en demasía y que sobrepase los límites generará sentimientos de ineficacia y de inutilidad, tanto en la niñez como en la edad adulta.
Las consecuencias directas en la conducta de quien lo padece será la rigidez, pues estas personas intentan ser muy importantes y adquirir un gran poder. Además, es probable se haya creado un fanatismo por el orden y el perfeccionismo, así como la incapacidad para tomar decisiones con seguridad.
Requiere trabajar la desconfianza y la rigidez mental, generando la mayor flexibilidad posible y permitiéndose confiar en los demás.
Ahora que ya conocemos las cinco heridas del alma que pueden afectar a nuestro bienestar, a nuestra salud y a nuestra capacidad para desarrollarnos como personas, podemos comenzar a sanarlas.

Imágenes cortesía de natalia_maroz y jrcasas
Fuente de la idea: Bourbeau, L. (2003) Las cinco heridas que impiden ser uno mismo. OB Stare.

sábado, 16 de enero de 2016

«Las palabras son fuente de malentendidos»

«Las palabras son fuente de malentendidos»
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
—Por favor... domestícame —le dijo.
—Bien quisiera —le respondió el principito— pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
—¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.
—Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
El principito volvió al día siguiente.
—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a estar dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
—¿Qué es un rito? —inquirió el principito.
—Es también algo demasiado olvidado —dijo el zorro—. Es lo que hace que un día no se
parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.
De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:
—¡Ah! —dijo el zorro—, lloraré.
—Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
—Ciertamente —dijo el zorro.
—¡Y vas a llorar!, —dijo el principito.
—¡Seguro!
—No ganas nada.
—Gano —dijo el zorro— he ganado a causa del color del trigo.

Extracto de «El Principito» de Antoine de Saint Exupéry
Portada: Eileen

El hermano mayor

El hermano mayor

Soy el mayor de tres hermanos. Ambos son menores que yo, a uno de ellos le llevo 2 años y medio de diferencia y a mi hermana pequeña, 9 años y medio.
Cuando tenía 14 años, discutí con mi padre, quien era el segundo hermano mayor en una familia de 8 hijos. Me dijo: “Cada decisión que tomas en esta casa, la tomas tres veces. La primera vez, por ti mismo; la segunda vez, por tu hermano, quien va a actuar de la misma manera que tú; y la tercera vez, por tu hermana, quien los va a imitar a ambos. Tu hermano va a tratar a tu hermana de la manera que lo tratas tú a él, y su actitud hacia ella influenciará sus expectativas de los demás, entre ellas su futuro esposo”.
Esto me hizo reaccionar y me replanteó la importancia del papel de hermano mayor. Incluso cuando no estás intentado influenciar a los que te rodean, los que te respetan van a basar sus decisiones en cómo actuaste en situaciones similares. Si te sientes afligido y enojado en momentos difíciles, enfrentarán las dificultades como lo haces tú. Pero si no te rindes, les puedes inculcar confianza en sí mismos y la esperanza de un futuro mejor.
 

¿Cómo saber cuál es tu talento?

¿Cómo saber cuál es tu talento?
“¿Tengo algún talento?“, ”¿Y si me decido por algo equivocado?“, “¿Y qué tal si tengo otro propósito en la vida?”, estas preguntas atormentan siempre a las personas sin importar su edad.
Dedica un poco de tiempo para entenderte a ti mismo. Cuanto más te demores con este asunto, más tiempo seguirás viviendo en la ignorancia y dudarás sobre tu camino en conocer un método del psicólogo Iván Pirogóv, llamado ”El análisis del propósito personal“. ¡Toma una pluma y una hoja de papel!

Paso # 1. Denomina tu sueño.

Lo primero que debes hacer es acordarte de todos tus sueños: con qué soñabas en tu infancia, en la adolescencia, en la escuela, en la universidad, en la vida adulta. Hasta la fecha. Apúntalos.

Paso # 2. Separa ”tener“ y “ser”.

Ya haz apuntado tus sueños, ahora es el momento de dividirlos en dos grupos: “tener“ y ”ser”.
Los sueños del grupo “tener” son los que están relacionados con poseer algo.
Los sueños del grupo ”ser“ son aquellos en donde te ves en algún papel, haciendo algo.
Ahora escribe la categoría ”ser“ en una columna aparte, de aquí en adelante vamos a trabajar solo con esta.

Paso # 3. ¿Qué te provocó una respuesta interna?

Recuerda si sentías alguna emoción especial al observar a las personas de determinada profesión. ¿Te gustaría estar en su lugar? Apúntalo.

Paso # 4. ¿Qué te gustaba hacer?

A la lista que hemos obtenido en los pasos anteriores agrégale todas aquellas actividades que te da placer realizar. ¿Qué te gustaba hacer cuando eras niño? ¿Cuando eras adolescente? ¿A la edad adulta? ¿Qué actividades y pasatiempos te alegran ahora?

Paso # 5. Desecha lo innecesario.

Ahora verifica si todos los sueños apuntados te provocan alguna respuesta emocional interna. Para hacerlo, visualiza cada punto de la lista “ser” y escucha con atención las emociones y los sentimientos que te ocasiona. Tienes que visualizar en primera persona. Entra al papel deseado. Imagínate que este papel ya es tuyo en realidad. ¿Qué estás haciendo en este momento? ¿Qué es lo que ves y escuchas a tu alrededor? ¿Qué sientes mientras lo haces?
Tan pronto entres en el papel, presta atención a tus emociones y sensaciones. Y luego valora su fuerza en una escala de 0 a 10.

Paso # 6. Descarta despiadadamente.

Ahora descarta los sueños que obtuvieron en el paso anterior las calificaciones más bajas. Estos son los sueños que ahora mismo puedes abandonar para siempre. No son importantes para ti en este momento.

Paso # 7. Agrupa cualidades.

Ahora tienes una lista real de tus tendencias innatas formuladas a manera de sueños. En esta etapa se acumulan caóticamente todas. Observa con atención la lista y responde las siguientes preguntas: ¿Qué puntos de la lista podrías agrupar? ¿Qué puntos podrían estar estrechamente relacionados entre sí?
Por ejemplo, tienes en tu lista lo siguiente: ”quiero viajar a países lejanos“, ”quiero ser escritor“, “quiero aprender a hablar idiomas extranjeros”. Es obvio que el deseo de viajar se combina con el deseo de aprender idiomas. Y el deseo de escribir libros podría estár relacionado con los viajes (quizás estarías escribiendo sobre esto). Como resultado, los tres puntos de la lista se complementan entre sí muy bien.

Paso # 8. Nombra a los grupos.

Observa los puntos agrupados de la lista y dale a cada grupo un nombre. El nombre debe reflejar algún talento innato tuyo que dio lugar a una cadena de sueños relacionados entre sí. Por ejemplo, “La aptitud para buscar información, encontrar respuestas y resolver misterios“, ”la aptitud para ayudar a las personas”, etc.

Paso # 9. Identifica relaciones entre los grupos.

¡Ya casi terminamos! Nos queda por entender cómo se relacionan los grupos. Para esto los apuntamos en una lista aparte.
Mira la lista y piensa, ¿de qué manera la existencia de un grupo apoya la existencia del otro? Como enseña la práctica, los grupos casi siempre tienen unos vínculos de apoyo mutuo.

Paso # 10. Busca aplicación a tus talentos.

Piensa y apunta todas las posibles opciones de cómo podrías aplicar tus talentos en la vida real. ¿Cuál sería la profesión o actividad? ¿Quizás tus talentos se aplican a varias profesiones a la vez? Entre más opciones tengas, mejor.

Paso # 11. Decide cuál sería tu profesión favorita.

¿Elaboraste una lista de las formas como podrías aplicar tus talentos? Excelente, ahora califica cada punto de la lista en una escala de 0 a 10. 10, una opción muy deseable; 0, la opción menos aceptable.
Después de esto define una dirección específica que llame tu atención. Esta profesión te traerá éxito, alegría en la vida y, por supuesto, un buen ingreso. Porque cuando sabes que tienes talento para esto, las cosas van bien y sientes entusiasmo por hacerlas.

Fuente: ivanpirog.com
Foto de portada: Neel Shakilov
Traducción y adaptación: Genial.guru

¿Cómo elegir trabajo de acuerdo a tu personalidad?

 Hay actividades que simplemente no son apropiadas para una u otra persona debido a sus características psicológicas.

Si aún no decides qué te gustaría hacer en la vida, descubre ahora mismo las carreras que más te convienen. El autor de este interesante método es Paul D. Tieger.


             Si aún no decides qué te gustaría hacer en la vida, descubre ahora mismo las carreras que más te convienen. El autor de este interesante método es Paul D. Tieger.












Material de: "Haz lo que eres", Paul D. Tieger
Traducción y adaptación: Genial.guru

Copia y Guarda este texto, léelo cuando te sientas triste.

Guarda este texto y léelo cuando te sientas triste
  • Para alguien, tú eres el todo
  • Tu sonrisa puede alegrar hasta a las personas que no gustan de ti. 
  • Cada noche alguien piensa en tí antes de ir a dormir.
  • En muchas ocasiones la única razon por la que alguien puede odiarte es porque realmente esa persona quiere parecerse a tí, ser como tú.
  • En el mundo hay al menos dos personas por quienes estarías dispuesto a dar tu vida..
  • Al menos 13 personas te aman, aunque sea a su manera
  • La vida es demasiado corta como para levantarse cada mañana con tristeza y arruinar el resto del día, ¡alégrate!.
  • Ama a las personas que te tratan adecuadamente, y olvidate de aquellas que no lo hacen, y ten presente que todo pasa por algo.
  • Incluso si cometieras el error mas grande de tu vida, con esto vendrá tambien algo bueno.
  • Cuando crees que la vida te dio la espalda, cambia tu perspectiva hacia ella, mírala desde otro ángulo
  • Recuerda siempre que si la vida te da otra oportunidad, ¡significa que lo vas a lograr!.
  • Si tienes una oportunidad ¡no la desperdicies! Si esa oportunidad puede cambiar tu vida, deja que eso suceda.
  • Nadie dijo que fuese facil, solo dijeron que el esfuerzo vale la pena.

Una parábola muy cierta acerca de la verdad

 Una parábola muy cierta acerca de la verdad
Un Tonto compra en un mercado la Verdad. Es una adquisición muy buena. Solo paga por ella tres preguntas tontas, recibe un par de patadas a cambio y se va.
Pero es fácil de decir «se va». Porque cargar con una Verdad no es tan sencillo. El que lo haya intentado, entenderá. La Verdad es grande, y pesa mucho. ¿Cuánto puede aguantar uno cargándola?
Va el Tonto arrastrando su Verdad, y sufre. Pero le da pena tirarla. Sea como sea, ya está pagada.
Llega muy cansado a su casa.
— ¿Dónde andabas, Tonto? — de inmediato lo ataca con preguntas su esposa.
El Tonto le explica lo sucedido tal y como estuvo, solo no le puede aclarar una cosa: ¿para qué necesitaba la Verdad y cómo utilizarla?
Está la Verdad en la calle mientras el Tonto y su esposa deciden qué hacer con ella, cómo aplicarla en su vida cotidiana.
Lo analizan de una y otra manera, y no se les ocurre nada. ¡Simplemente no hay lugar para ella!
— Ve y vende tu Verdad -le dice la mujer al Tonto- No pidas mucho, que te den lo que te quieran dar. De todas maneras, no sirve de nada.
El Tonto arrastra su Verdad de vuelta al mercado. Se ubica en un lugar visible y empieza a anunciarla:
— ¡Verdad! ¡Se vende la Verdad! ¿Quién quiere la Verdad? ¡Aprovechen, está baratita!
Pero nadie se anima a comprarla.
— ¡Oigan, gente! — grita el Tonto. — ¡Compren la Verdad! ¡Se las doy casi regalada!
— ¿Y para qué? No necesitamos tu Verdad. Tenemos la nuestra, no comprada -le responde la gente-.
De pronto se le acerca al Tonto un Sabiondo. Mira la Verdad por todos lados y pregunta:
— Oye, chico, ¿a cómo das la Verdad?
— Pido muy poco por ella -se anima el Tonto-. Te la doy por un «gracias».
— ¿Por un «gracias»? -el Sabiondo empieza a hacer las cuentas-. No, sabes qué, es muy cara para mí.
De pronto se acerca otro Sabiondo que, al igual que el primero, dice que el precio está muy elevado. Se les ocurre entonces cooperar y comprar una Verdad para los dos. Y es exactamente lo que hacen.
Cortan la Verdad en dos partes. Resulta en dos verdades a medias, cada una de ellas más ligera y cómoda que la Verdad completa. Estas verdades a medias son una maravilla.
Van caminando los Sabiondos por el mercado, y todos los envidian. De pronto otros Sabiondos siguen su ejemplo y empiezan a fabricar verdades a medias.
Cortan los Sabiondos las Verdades, y se llenan de verdades a medias.
Ahora les es más fácil hablar entre sí.
Ahí donde uno tendría que decir: «¡Eres un desgraciado!» puede decir «Tienes un carácter complicado». A un insolente se le puede llamar juguetón; a un mentiroso, imaginativo.
¡Incluso a nuestro Tonto ya nadie le dice tonto!
Le dicen: «La persona que tiene otra forma de pensar».
Así es como cortan la Verdad.
Autor: Felix Krivin
Portada: pinterest

Parábola acerca de las quejas.

Parábola acerca de las quejas
Un día un hombre pasaba cerca de una casa de su vecindario y vio a una viejecita en una mesedora; a su lado estaba su esposo, también de avanzada edad, leyendo el periódico. En medio de ambos se encontraba un perro que gemía como si algo le doliera. El hombre, que miraba aténtamente, se sorprendió al ver y escuchar al perro y su gemir.
Al siguiente día el mismo hombre volvió a pasar cerca de la misma casa. Una vez más vio a la pareja de ancianos en sus mesedoras y a su perro acostado en medio de ambos, gimiendo igual que el día anterior.
Preocupado, el hombre se prometió que si al día siguiente volvía a escuchar al perro gemir le preguntaría al respecto a la apacible pareja.
Al tercer día, y para su sorpresa, vio la misma escena: la viejecita que se mesía, su esposo que leía atentemente el periódico y el perro que estaba acostado en el mismo sitio, gimiendo.
Él no pudo soportarlo más.
—Discúlpeme señora — dijo respetuosamente a la dama — ¿qué le pasa a su perro?
— ¿Al perro? — le devolvió la pregunta — El perro está acostado sobre un clavo.
Desconcertado, el hombre respondió:

—Si está acostado sobre un clavo y le duele ¿por qué no se mueve a otro sitio?

La viejecita sonrió y respondió con voz tierna y compasiva:

—Eso, hijito mío, significa que el clavo le molesta tanto como para gemir, pero no lo suficiente como para cambiar de lugar....

Hay algo de verdad en esto: En ocasiones nos quejamos, decimos estar hartos de algo y replicamos que es hora de cambiar pero no hacemos nada para mejorar nuestra situación.
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Parábola acerca de lo que es mejor callar

Una persona le preguntó a Sócrates::
—¿Sabes lo que me ha dicho tu amigo de ti?
—Espera, — interrumpió el sabio. — pasa primero lo que me quieres decir por tres filtros.
— ¿Tres filtros?
— Así es: antes de decir cualquier cosa es necesario pasar eso por tres filtros. Primero por el filtro de la verdad. ¿Estás seguro que eso es verdad?
— No, sólo lo escuché.
— Es decir, que no sabes si es verdad o no. Pasémoslo por el segundo filtro; el filtro de la bondad. ¿Me quieres decir algo bueno de mi amigo?
— No, todo lo contrario.
— Entonces, — continuó Sócrates, — me quieres decir algo malo pero ni siquiera estás seguro de si es verdad o no. Probemos el tercer filtro, el de la utilidad. ¿Me es necesario escuchar lo que me quieres contar?
— No, no tienes necesidad de hacerlo.
— Bueno, — concluyó Sócrates, — si en lo que me quieres contar no hay verdad, ni bondad ni utilidad ¿para qué decirlo entonces?

Parábola acerca de cómo las circunstancias cambian a la gente

Parábola acerca de cómo las circunstancias cambian a la gente
Un día una mujer joven se acercó a su padre y tristemente le dijo:
— Papá ¡estoy tan cansada de todo! tengo muchos problemas en el trabajo, en mi vida personal y ya no tengo fuerzas...¿qué puedo hacer?
Su padre le respondió:
— Permíteme mostrarte:
Puso en el fogón tres ollas con agua y trajo una zanahoria, un huevo y café. Luego puso un ingrediente en cada uno de los tres recipientes. Al cabo de algunos minutos apagó el fogón y le preguntó a su hija:
— ¿Qué ha pasado con lo que puse en el agua?
— Pues papá, la zanahoria se coció, el huevo también. El café se disolvió, — respondió la chica.
— Así es, — respondió el padre, — pero si lo vemos más profundamente nos damos cuenta que la zanahoria, que era tan fuerte se hizo blanda y flexible. El huevo que parecía tan frágil y delicado se volvió duro. Su aspecto es el mismo, pero interiormente cambiaron, cada uno a su manera bajo una misma situación: el agua hirviente. Lo mismo ocurre con las personas: los que parecen fuertes pueden resultar siendo los más débiles y aquellos que parecen más indefensos y delicados se vuelven duros y rígidos...
— Vale pero ¿y el café? — preguntó curiosa la hija.
— Ah, pues el café es lo más interesante. Se disolvió completamente en el ambiente hostil y lo cambió, hizo del agua hirviente una bebida deliciosa y aromática. Hay personas que al entender que no pueden salir de determinada situación, deciden cambiarla y convertirla en algo positivo, poniéndose a disposición su conocimiento y a sí mismas para hacer de eso algo mejor. Es la elección de cada uno en qué convertirse luego de pasar por una situación difícil.

Foto de portada: marianafritsch

Por que la disciplina es mas importante que la motivacion.

Existen dos maneras principales para obligarte a hacer algo:
  • La primera, la más popular y completamene errónea, es intentar encontrar una motivación.
  • La segunda, menos popular y completamente correcta, es desarrollar la disciplina en ti mismo.
Es una de aquellas situaciones en las cuales la decisión acerca del método influye directamente en los resultados. No es frecuente que escuches el uso correcto de la expresión «cambio de paradigma», pero es precisamente el caso.

¿Cuál es la diferencia?

La motivación, en términos generales, se basa en una suposición errónea acerca de que para completar una tarea tienes que tener un cierto estado mental y emocional.

Es una idea completamente errónea.

La disciplina, al contrario, no mezcla los actos con el estado anímico y los sentimientos, y de esta manera se evita el problema. Los beneficios que te trae la disciplina son asombrosos.
La realización exitosa de tareas lleva a una paz interior y provoca estados anímicos que los procrastinadores necesitan para empezar a realizar las mismas tareas.
En otras palabras, para empezar a ejercitarte, no necesitas esperar a que estés en forma para correr un matarón. Al contrario, te entrenas para lograr estar en forma.
Si una acción está condicionada por los sentimientos, el estar esperando una motivación adecuada se vuelve una forma de procrastinación engañosa. Lo sé de mi propia experiencia y me hubiera gustado que alguien me mencionara eso 20, 15 o 10 años antes de que lo experimentara por mi cuenta.
Si esperas el momento en el que te sientas preparado para hacer algo, estás acabado. Precisamente así es como aparecen los síntomas de la procrastinación.

En sí, perseguir una motivación significa insistir en una fantasía infantil acerca de que únicamente hay que hacer algo cuando estás de humor para hacerlo. El problema se expresa de esta manera: «¿Cómo puedo motivarme para hacer lo que mi cerebro ya ha decidido hacer?». Y eso está mal.
La pregunta correcta debería sonar así: «¿Cómo no prestarle tanta atención a mis sentimientos y empezar a hacer las cosas que quiero hacer conscientemente?» El truco es cortar la conexión entre los sentimientos y acciones, y hacer lo que tienes que hacer. Te sentirás bien y con muchas energías en el proceso.

La motivación es un camino erróneo. Estoy 100% seguro de que esta limitación equívoca es la mayor razón del por qué los habitantes de los países desarrollados muchas veces solamente se la pasan sentados en ropa interior jugando Xbox en lugar de hacer algo útil.

La fe en la motivación es la consecuencia de algunos problemas psicológicos.

La vida real en el mundo real a veces requiere que la gente haga lo que nadie en sus plenas facultades mentales querría realizar con entusiasmo, por lo tanto la «motivación» se tropieza con un obstáculo insuperable intentando invocar el entusiasmo hacia algo que objetivamente no se lo merece. La única solución, además de perder el tiempo, es simplemente ignorar ese «sentido común». Es un dilema terrible pero erróneo.
El intento de mantener el entusiasmo hacia acciones aburridas y poco llamativas es una forma de causarte un trauma psicológico a ti mismo, es una locura voluntaria: «Adoro llenar estas tablas, quiero inventar la fórmula para calcular el ingreso anual lo más pronto posible, ¡me encanta mi trabajo!»
Un guion un poco mejor sería conservar el sentido común que, lastimosamente, tiene tendencia a ser malinterpertado como un fracaso moral: «Aún no me gusta el trabajo sin sentido que hago y que consiste en organizar papeles en mi escritorio», «Todavía me gustan más los pastelillos que el brócoli, y no puedo perder peso porque tal vez sea débil», «Necesito comprar otro libro de motivación». Es una tontería. El error crítico consiste en mirar estos casos a través de la motivación o la falta de ella. La respuesta está en la disciplina, no en la motivación.

La vida útil de la motivación es muy corta, y se debe renovar constantemente.
La motivación existe cuando jalas la palanca para aumentar la presión. En el mejor de los casos conserva y transforma la energía para un objetivo concreto. Hay situaciones en las cuales es un enfoque correcto: por ejemplo, una competencia olímpica o una fuga de la cárcel. Sin embargo, es una base terrible para los actos cotidianos, y es muy dudoso que pueda ayudar para lograr objetivos a largo plazo.

La disciplina es el motor que una vez iniciado continuamente suministra energía al sistema.

La eficiencia no tiene estados anímicos adecuados. Para lograr un resultado contundente y a largo plazo, la disciplina supera a la motivación. Al final, la motivación es el intento de lograr el estado adecuado para empezar a realizar una acción. La disciplina existe cuando haces algo incluso si estás indispuesto.
Y ya después de esto te sientes bien. En pocas palabras, la disciplina es un sistema, y la motivación más bien es un objetivo. Tiene una simetría. La disciplina es algo más o menos constante, y la motivación es pasajera.

¿Cómo desarrollar la disciplina?
Asimilando hábitos: empieza con costumbres pequeñas, incluso microscópicas, irás tomando impulso y utilizándolos para futuros cambios en la vida cotidiana, creando de esta manera un síntoma positivo.
La motivación es una actitud contraproducente para la productividad. Lo que cuenta es la disciplina.
Fuente: Wisdomination
Traducción y adaptación: Genial.guru